viernes, 14 de marzo de 2008

RENACE LA BABILONIA ETERNA

Moneda de Nabucodonosor

La Torre de las Mil Lenguas, Babel

El dragón de Marduk, protector de Ishtar

La Torre de Babel, de Pieter Brueghel el Viejo


La Reina de la Noche


Renace Babilonia, aunque nunca desapareció de la memoria colectiva, de la mano de una magna exposición en el Museo del Louvre.
Hasta el 2 de junio podrá verse en París la exposición "Babylone", después viajará al Museo Pérgamo, en Berlín y más tarde al British Museum de Londres.
Será una oportunidad única de acercarse a aquella civilización mágica que transcurrió entre el año 2000 y el 75, antes de N.E. pues en el año 75 está fechado el último texto hallado de escritura cuneiforme.
Lo que fue Babilonia persistió en la Biblia, donde su maravillosa cultura aparece, igual que en los textos de Herodoto o Estrabon, la Iglesia la transformó después en el antro de todos los vicios.
La exposición describe como la percepción de lo que representó Babilonia cambia a través de los siglos, la historia de Babel, la torre que la Biblia describe como un desafío a Dios, es considerada una hazaña de la razón y la inventiva humanas en el siglo XVIII. Durante el Romanticismo, Babilonia va a representar el paraiso perdido del que no quedan ni las ruinas, la cultura y la civilización que brillaron como una estrella en la antigüedad para apagarse sin dejar rastro.
A partir de 1899, bajo toneladas de cascotes y tierra, arqueólogos alemanes rescatan la famosa Puerta de Ishtar, sí esa que está eternamente situada en este blog ahí arriba a la derecha para recordar todo lo que significó aquella cultura, apareció el templo de Marduk, los fundamentos del zigurat de 90 metros de altura, en los que se basa el mito de la torre de Babel, y parte de las Murallas de Nabucodonosor el Grande, el que construyó los famosos Jardines Colgantes y que es glorificado actualmente en Irak como un líder histórico, y al que la Biblia no deja bien parado porque destruyó el Templo de Salomón (clave de la identidad del pueblo judío). Herodoto escribió que todas las paredes de Babilonia estaban recubiertas de una capa de oro, lo cual nos ha parecido siempre una exageración hasta que hemos visto la llegada y estancia de los árabes en Marbella. Hoy en día no me extraña lo más mínimo que Herodoto tuviera razón ya que en Arabia Saudí hasta los grifos del baño son de oro.
La exposición reune casi 400 obras procedentes de 14 países.
La gran estela de basalto negro que contiene el célebre Código de Hammurabi, preside la exposición, porque Hammurabi con su largo reinado de 43 años es el fundador del prestigio de aquella civilización que aún perdura 4000 años después.
En Babilonia existió una cultura como ninguna de su época, el círculo dividido en 360º, el año dividido en 12 meses, las joyas, los monumentos, las edificaciones, el urbanismo, era lo máximo y fue apasionadamente odiada y amada a partes iguales, pero sobre todo fue envidiada.
Por todo esto, es una exposición que no se pueden perder.

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