lunes, 7 de mayo de 2007

GLICOLDIETILENO

El Glicoldietileno es un ingrediente indispensable como disolvente y se usa también en algunos anticongelantes, pero es un veneno para el ser humano si es ingerido. Y llegan unos chinos avispados y deciden enriquecerse, una empresa de Hengxiang (China), la Taixing Glycerine Factory, ve que es similar a la glicerina pero más económico y lo envasan como si fuese glicerina en 46 barriles para uso farmacéutico. Lo llaman TD (Tidai), que en chino significa sustituto y se quedan tan frescos. Los barriles van dando vueltas por el mundo, van cambiando de manos y el año pasado llegaron a Panamá, donde las autoridades, totalmente ignorantes de que los barriles eran peor que una bomba, emplearon la sustancia en fabricar 260.000 unidades de jarabes para la tos. La tragedia no se hizo esperar. Murieron 365 personas en medio de un drama atroz. Comienzan por fallar los riñones, luego el sistema nervioso, la parálisis de los miembros se va extendiendo y se hace cada vez más difícil respirar hasta que llega la muerte. La mayoría de los muertos eran niños. Además de jarabes, en otras zonas del mundo se han fabricado antipiréticos e inyectables que ruedan por ahí, no se sabe donde, hasta que estalle de nuevo la tragedia. Como el producto tóxico va cambiando de manos en los puertos y elaborando nuevos documentos de unas empresas a otras, resulta muy difícil seguirle el rastro. China ha reconocido que el producto salió de allí, pero la Agencia del Medicamento China se declara no competente en el caso porque la fábrica no está autorizada para fabricar medicinas y por lo tanto el producto no es un medicamento y la empresa que exportó el negocio, tampoco tiene que ver con el negocio farmaceútico, o sea, que unos por otros la casa sin barrer, el producto por ahí en alguna parte del mundo pasando por ser glicerina y si muere más gente, se entierra. ¿Alguien se acuerda de lo que ocurrió con el aceite de colza en España? Pues lo mismo.

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