martes, 8 de mayo de 2007

LA PRESUNTA MUERTE DE JOHN BRANDRICK

El ciudadano británico John Brandrick de 62 años fué desahuciado por los médicos. Le diagnosticaron un cáncer de páncreas en un Hospital de la Seguridad Social inglesa y le dieron seis meses de vida. Vistas así las cosas, John decidió vivir lo que le quedaba de vida a todo tren. Dejó de trabajar y de pagar la hipoteca y se dedicó a gastarse todo el dinero que poseía en hoteles y restaurantes, junto a su compañera, para darle un feliz adiós a la vida. Un año después, John sigue vivo. No solamente no se ha muerto, sino que los síntomas han remitido (lo que hace la buena vida) y el Hospital ha llegado a la conclusión de que lo suyo no fué cáncer realmente sino una pancreatitis, perfectamente curable. Pero John, que se ha deshecho de todo su patrimonio y va a perder su casa por no pagar la hipoteca, además de no tener trabajo y poseer solamente un traje y una camisa y corbata con la que pensaba ser enterrado, haber pagado su funeral y unas sesiones de terapia a su compañera para que supiera hacer frente a la próxima soledad, va a demandar al Hospital que le indemnice por el falso diagnóstico. Porque no se murió de cáncer, pero ahora se va a morir de hambre.

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