domingo, 6 de mayo de 2007

NEMENTONS

Celebramos hoy, con la ayuda de los grandes almacenes, por la cuenta que les trae, aun antiquísima fiesta druida. La fiesta de la Tierra Madre.
Los druidas amaban especialmente los lugares no construidos por el hombre, los Nementons, como los bosques, principalmente de encinas y allí se iban a celebrar sus conmemoraciones religiosas. Gustaban de las cosas que son y al mismo tiempo no son, como amaneceres y ocasos, que no son noche ni son día. Para ellos, el mejor día para sus ritos era el sexto día tras la luna nueva y entonces, adoraban a la que no puede ser dominada, ni eliminada, ni manipulada en forma alguna porque ha estado y estará por encima de todo y permanece siempre fiel a su propia verdad.
Creían en el "desequilibrio constructivo", o sea, desde el mayor punto de desequilibrio, se llega al punto de mayor estabilidad. Algo parecido a eso de que cuando ya nada puede ir a peor, forzosamente habrá de mejorar.
Sostenían que el espíritu humano necesita del desequilibrio para crecer, porque si no hay movimiento, no habrá crecimiento, el capullo, necesita quebrar el verdor que lo encierra para convertirse en flor.

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