jueves, 10 de mayo de 2007

REINAR SIN GOBERNAR

Cuando se reina pero no se gobierna, la más mínima prudencia debe hacerle a uno abstenerse de hacer ningún tipo de declaraciones que pueda parecer que favorece a uno u otro partido, aunque lo que digas sean obviedades y no obligar a salir al paso aclarando de inmediato que no son declaraciones políticas. Porque lo han sido y lo que a un partido puede satisfacer, a otro le puede molestar. En boca cerrada, no entran moscas.

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