Condenan a este anestesista, Juan Maeso, a 1.933 años de cárcel, de los que no sabemos cuantos cumplirá, por considerarse probado que contagió de hepatitis C a 275 pacientes (con el resultado de cuatro muertes) en cuatro hospitales de Valencia. La Generalitat valenciana ha sido considerada responsable civíl subsidiaria y deberá indemnizar a los pacientes afectados con un total de 20.374€. Asímismo, han sido igualmente condenadas dos aseguradoras, que por cierto piensan recurrir, no así la Generalitat, que asume su responsabilidad.
Pero hay un hecho cierto, en el que por ser asunto de las conciencias, no puede entrar la sentencia y es que durante más de quince años a este hombre se le permitió seguir ejerciendo y transmitiendo el virus (el primer afectado es de hace 20 años) cuando era conocido por todos sus compañeros su drogadicción y muchos le habían visto usar las jeringuillas con los restos de la anestesia, pero todos callaban. Y todo por una aguja, con el dinero que se va en otras cosas en los hospitales. Que mediten estos compañeros de profesión cuanta parte de culpa tienen por haber mirado hacia otra parte. Como miran hacia otro lado con el profesional que bebe y llega ligeramente alegre a operar, por ejemplo. Fuera corporativismos absurdos, la vida humana es más importante que ninguna otra cosa. Que se tomen medidas cuando todavía se está a tiempo, no después.
No hay comentarios:
Publicar un comentario