Parece que hiciera siglos pero ay, la memoria persiste. Las familias de los fallecidos, o aquellos pocos que lograron salvarse no logran pasar página. Por ejemplo Chai Ling, de 23 años, que logró escapar milagrosamente con vida de la masacre, graduada en psicología, estaba en aquella zona desde el día 3 de junio con otros muchos jóvenes, unos cuatro mil entre estudiantes, profesores etc..., pudo haber muerto bajo el fuego comunista o las pisadas de los tanques del Ejercito del Pueblo (oh, la mágica ironía de las palabras, todo por el pueblo, pero sin el pueblo). Utilizaron tanques, bayonetas, gases lacrimógenos, los cuerpos agonizantes se amontonaban en la calle Changan, los estudiantes huyeron hacia la plaza de Tiananmen, una plaza que había sido construida para los grandes eventos políticos, plaza majestuosa, quizás la más grande del mundo, iban manchados de sangre, algunos heridos, se fueron sentando en la plaza hasta ocuparla casi por completo, pacificamente. Las tropas, rociaron con gasolina los cuerpos tendidos y les prendieron fuego, los tanques pasaron sobre los que seguían vivos. Y luego, llegó el silencio. El Gobierno no hizo comentarios. Las familias no sabían donde estaban sus hijos, si muertos o desaparecidos, los cadáveres fueron hechos desaparecer.
La vida de Ding Zilin, cambió para siempre aquél 3 de junio también, su hijo de 16 años, Jiang Lianjie, salió a la calle contra su voluntad para ir con el resto de estudiantes. Ella sabe que murió en la Plaza de Tiananmen el día 4 de junio junto a unos tres mil jóvenes más y que cerca de otros tres mil, resultaron heridos gravemente.
En 1991, dos años después de la masacre, el Primer Ministro, Li Peng, que había ordenado aquella matanza de acuerdo con Deng Xiaoping, dijo que el Partido no iba a publicar los nombres de los fallecidos por respeto a las familias, que era preferible pasar página.
Este silencio ha hecho que muchas familias no hayan podido ni siquiera recuperar los cadáveres de sus allegados. Ding lleva años tratando de hacer la lista completa de los fallecidos, pero resulta difícil, la gente tiene miedo de hablar, muchas familias se trasladaron de ciudad a raiz de estos hechos y el silencio ha caido sobre los muertos.
China no ha dejado de ser comunista, simplemente ha adaptado su lenguaje a los nuevos tiempos pero las formas siguen siendo las mismas. ¿Para cuando el reconocimiento de los fallecidos y las pensiones a sus familiares?
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