A 2000m de altitud, en Austria, en mitad de los Alpes y cerca de Salzburgo, un tren lleva cada día un puñado de enfermos a la antigua mina de Bad Gastein, en el corazón de la montaña de Radhansber. Son pacientes de la Heilstollen (mina de salud), un centro terapéutico situado en la antigua mina de oro.
En el siglo XVI, esta mina fué la locura de los buscadores de oro, con una media de extracción de 800k. de material al año. Al concluir la segunda guerra mundial, muchos acudieron a tratar de sacar mineral pero aunque no lo lograron sí notaron que sus enfermedades se mejoraban notablemente.
En 1952 se abrió en la mina un centro médico que hoy está lleno de artríticos, reumáticos, asmáticos y personas con problemas de piel, que acuden desde todas las partes del mundo.
La base de la terapia es una temperatura constante, entre 37º y 41º, un índice de humedad cercano al 100% y un elevado contenido natural de gas Radon. No se curan, pero se produce un alivio de larga duración.
El Radon es un gas incoloro, inodoro y radioactivo. Doce sesiones a lo largo de cuatro semanas, salen por 603€.
Pero ¿qué pasa con el cáncer de pulmón? La Organización Mundial de la Salud advierte de los riesgos de la exposición continuada al Radon. Que igual nos aliviamos unos males y contraemos otros.
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