La vida es un camino hacia la muerte en el que toda batalla está perdida de antemano. Nació Sylvia Plath el 27 de octubre de 1922, bajo el signo de Scorpio, en Boston (Massachusetts), su padre era profesor de biología en la Universidad de esta ciudad. Su infancia transcurre junto al mar, en Winthorp y sus primeros recuerdos son marítimos; este mar ha dejado una importante huella en sus poemas, un mar que o bien es hostíl y maligno o representa el diluirse en la nada, en el olvido. Cuando, a la muerte de su padre, su madre y sus abuelos maternos se trasladan tierra adentro, Sylvia vivirá ya para siempre soñando con el mar.
Toda su obra girará alrededor del padre muerto y su pensamiento que vuelve constantemente sobre la idea del suicidio, tendrá mucho que ver con su oscuro deseo de reencontrarse con su padre. Estudiosa de todo lo oculto, sentía constantemente la presencia de su padre a su alrededor.
Desde una tarde que oyó a su madre leer en voz alta un poema, no dejó ya nunca de componer pequeños poemas ella misma, así a los ocho años envió ya un poema al Boston Sunday Herald, titulado "Lo que veo y oigo en las cálidas noches del verano".
Fué una estudiante extraordinariamente brillante, que además ganaba premio tras premio de poesía. también era una notable dibujante y ganó varios premios periodísticos de cuentos y artículos.
Su desaparición y hallazgo, medio muerta por intoxicación de barbitúricos, en un nicho de la bodega tapado con leños, recibió mucha publicidad, tenía sólo 22 años.
Le conceden una beca para estudiar en Cambridge y allí conoce a Ted Hugues, cuya obra había leido; unos meses después, en 1956, deciden casarse y comienzan a vivir con poco dinero e innumerables deudas. Desesperados por esta causa, deciden partir hacia EEUU, allí Sylvia comenzó a dar clase de literatura inglesa en la misma Universidad donde ella había estudiado pero tiene que abandonar estas clases porque no lograba escribir al mismo tiempo y prefirió su vocación de escritora.
A finales de 1959, deciden afincarse en Inglaterra, embarazada ya de su primer hijo, Nicolás. Su matrimonio iba mal, su marido se había ido con la poetisa israelí Aussia Guttman, que más tarde se suicidaría también.
En enero de 1963 se publicó su única novela, "La Campana de cristal". Sola en su apartamento, cuando los niños se acostaban, oía música y bebía coñac.
Un lunes, hacia las seis de la mañana, dejó pan con mantequilla y leche en el cuarto de los niños, cerró la puerta y la ventana de la cocina, tapando bien las rendijas con toallas, abrió el horno, metió la cabeza y abrió el gas. A las once de la mañana, una nueva criada que tenía que incorporarse a la casa intentó en vano entrar, unos obreros la ayudaron y encontraron a Sylvia aún caliente. Era el once de febrero de 1963
No hay comentarios:
Publicar un comentario