martes, 15 de mayo de 2007

INTENTO DE SUICIDIO

En 1996, David, un joven de Cartagena (Murcia) trató de suicidarse cortándose las venas. Sus padres lo llevaron al cercano Hospital Santa María del Rosell. Los médicos lo curaron, le aplicaron un antibiótico y a la vista de los cortes superficiales, aconsejaron que lo llevaran a un psiquiatra porque el joven, a su juicio, pretendía llamar la atención, pero no lo llevaron en ese instante a un servicio de Psicología ni de Psiquiatría en el mismo Hospital, cosa que hubiera sido perfectamente posible. Al salir del Hospital, fueron a casa de los abuelos donde estuvieron un rato, cuando salieron de allí, David echó a correr y se perdió de vista. Los padres volvieron asustados al Hospital, desde allí los servicios médicos llamaron a la policía. Demasiado tarde, David se había arrojado a las vías del tren y había sido arrollado.
Desde entonces los padres llevan 10 años pidiendo una indemnización por no haber atendido debidamente el problema mental del joven. Ahora el Supremo, les da la razón y condena a la Administración a pagar 120.000€ por no haber atendido con la diligencia debida a un joven privado de la capacidad normal de discernimiento y por lo tanto no haber impedido lo sucedido.

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