

El matón racista que agredió a la niña en el vagón se disculpa diciendo que "se le fué la olla", pero se le debió de ir de nacimiento porque ahora anda presumiendo y dándose aires por su barrio. Encima, acude al juzgado desde el parking, sin ser molestado por nadie, mientras la victima es asediada por una legión de periodistas.¡El mundo al revés! La víctima se ve obligada a esconderse y el miserable, de copitas.
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