

Austria ha celebrado con honores de jefe de estado el funeral del político ultraderechista Jörg Haider en Carintia, estado del que era gobernador con un 40% de los votos. Se espera que acudan más de 30.000 personas a despedirlo. Desde el pasado jueves su cuerpo ha permanecido expuesto en la sede del Gobierno regional y más de 18.000 personas han pasado a rendirle honores.
Hay que recordar que este político de extrema derecha iba completamente ebrio y a 142 kilómetros por hora en un tramo donde la máxima velocidad permitida era de 70km/h, después de salir de una discoteca, cuando se estrelló con su coche.
Y también hay que recordar que era un demagogo, populista, xenófobo y partidario del nacionalsocialismo, es decir, de claros tintes nazis.
Y produce temor la reverencia de la muchedumbre ante personajes de esta índole y pelaje, temor de que la historia vuelva a repetirse y cualquier día nos encontremos con otro Hitler a la vuelta de la esquina y también otro Holocausto. ¿Es que nunca escarmentamos?
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