sábado, 25 de octubre de 2008

TENEMOS LO QUE MERECEMOS


El pasado día 11 sucedieron unos hechos muy graves a los que la Fiscalía no parece dar la debida importancia, cuando se actúa así no vale después lamentarse de las consecuencias.
El día 11 digo, un preso, Aitor Torrea, acusado de formar parte de la estructura etarra de Segi y encarcelado en la prisión de Pamplona desde hace un año por delitos de violencia callejera, obtuvo permiso para acudir al funeral por su padre. Es algo que sucede a menudo. Por motivos supuestamente humanitarios se permite la asistencia a los sepelios de los familiares más cercanos. Y digo supuestamente humanitarios porque conocemos de sobra casos en los que no tratándose de etarras sino de meros delitos económicos se ha detenido a personas en plenos funerales o en bodas, incluso siendo protagonista en ellas, y estos casos también hubieran debido tener derecho a la "humanidad" del juez. Pero en este caso además se ha puesto en peligro la seguridad de los agentes que lo custodiaban porque enviar 10 policías a un nido de ETA, una iglesia repleta de etarras donde el detenido en un momento dado gritó consignas etarras: "Gora ETA" y "Gora Euskal Herria askatuta" y allí se armó el cisco, es un riesgo para la vida de los agentes encargados de su custodia. Los policías recibieron golpes y patadas en todas partes y lograron salir vivos de milagro, en el exterior las mismas bestias destrozaron el coche y a duras penas lograron salir de allí.
Ahora, mientras los policías afectados sanan de sus heridas, el tal Aitor Torrea ha sido puesto en libertad al entender la Audiencia Nacional que no hay riesgo de fuga, aunque no dice nada del riesgo de que ande suelto.
Con este tipo de casos y cosas, nos va como nos va y luego tenemos lo que nos merecemos.

1 comentario:

k dijo...

Mejor no decir lo que pienso.
¡Lo merecemos!
Somos asín de burros y súmisos.