

El cáncer del pino, "hongo Fusarium Circinatun Niremberg" actúa estrangulando el pino, impidiendo que la savia circule por los vasos, las hojas se vuelven marrones y caen y el árbol acaba muriendo. Se detectó por primera vez en 1946 en Carolina del Norte y se extendió con rapidez por muchos lugares de América. A España ha llegado hace pocos años. Este cáncer ha obligado al Departamento de Medio Ambiente a poner en cuarentena 2.500 hectáreas en Goizueta y Arano, localidades navarras próximas a Guipúzcoa. Son sobre 750.000 ejemplares adultos los afectados. Ya el año pasado Vizcaya resultó afectada en grandes extensiones de pinos que hubo que talar. Al menos la enfermedad no ha saltado a otras especies con más presencia en las 450.000 hectáreas de masa forestal arbolada de Navarra.
Ya se han repoblado 115 hectáreas, de las que han debido talar, con roble y cerezos.
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