domingo, 13 de enero de 2008

75 ANIVERSARIO DE CASAS VIEJAS

VICTIMAS

DETENIDOS

Se cumplen 75 años de uno de los episodios más trágicos de la Segunda República y, en cierto modo, acelerador de la caída del Gobierno de Manuel Azaña, aunque posteriormente volvería a ocupar la presidencia del gobierno en 1936. Pero la República quedó muy tocada.
El problema había comenzado en Barcelona, la CNT había acordado apoyar a la Federación de Ferroviarios para declarar una huelga general, estaban impacientes por desencadenar una insurrección contra Azaña, cuyo gobierno se sostenía con una coalición de republicanos de izquierdas y socialistas. Pero otras izquierdas radicales estaban dispuestas a formar jaleo social. A los ojos de la FAI, Azaña no era más que un dictador, había que llevar la lucha a la calle y a la calle la llevaron, pero la policía, que estaba sobre aviso, los detuvo y encarceló. Visto esto, en el resto de España la gente se abstuvo de salir a la calle por huelga, pero en Casas Viejas, un pequeño pueblo de la provincia de Cádiz, más bien una aldea de un puñado de casas que dependía y depende aún de Medina Sidonia y que actualmente ha pasado a denominarse Benalup, en un intento de olvido, el 11 de enero de 1933 tuvo lugar una revuelta que terminó muy trágicamente.
Casas Viejas está situada en una región eminentemente ganadera y se halla rodeada de dehesas improductivas. Situada frente a los fértiles valles de los ríos Álamo y Barbate, el Álamo desemboca en el Barbate, que forma la histórica laguna de La Janda. La mayoría de sus habitantes se dedicaban al trabajo agrícola y ganadero, y muchos de ellos eran jornaleros y dependían de que les contrataran estacionalmente para trabajos agrícolas. Cuando no había trabajo, pasaban hambre, cuando lo había, la comida habitual era el gazpacho. Las casas eran de barro y ramas y techadas con paja. Era una vida muy dura, los niños trabajaban de pastores con siete años. Las niñas marchaban a servir a la capital.
Ese día terrible un grupo de anarquistas de la CNT destituyó al alcalde y tomó el cuartel de la Guardia Civil, que no estaban preparados para el ataque, y un sargento y un guardia fueron heridos de muerte.
Informado el Gobierno de lo que estaba sucediendo y antes de que pudiese levantarse toda Andalucía, envió Fuerzas de la Guardia Civil y la Guardia de Asalto, al mando esta última del capitán Manuel Rojas, que entraron a tiros en el pueblo, contra las personas y las casas e incendiaron una vieja choza donde se había refugiado un campesino apodado "Seisdedos" y algunos familiares y compañeros. Todos murieron calcinados. Pero no satisfechos con esto, 12 detenidos más fueron llevados a la choza humeante todavía y fusilados sin piedad, aunque algunos no tenían responsabilidad alguna en los hechos.
Azaña fue informado de los hechos acaecidos pero no de la matanza y dijo el día de la reapertura de las Cortes, "no ha ocurrido sino lo que tenía que ocurrir". Pero tuvo que lamentar estas palabras cuando tuvo conocimiento real de los hechos y de la matanza de inocentes realizada, Rojas fue juzgado y condenado, pero el daño ya estaba hecho y el escándalo periodístico y parlamentario hizo mucho daño a la República. En julio de 1934, 26 campesinos de Casas Viejas fueron juzgados por los delitos de posesión de armas de guerra y ejecución de actos contra las Fuerzas Armadas. Diez fueron absueltos y, de los restantes, uno condenado a 6 años de prisión, cuatro a cinco años, dos a tres años, seis a dos años y tres a 1 año.
Aún en la zona quedan ancianos que recuerdan aquellos días terribles.
Paz, Piedad y Perdón, como dijo Azaña en su discurso del 18 de julio de 1938 en el Ayuntamiento de Barcelona.

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