miércoles, 13 de agosto de 2008

CUANDO SE ROMPEN LOS SUEÑOS

Isla Antigua, un paraíso donde también habita la Muerte

Catherine y Benjamin Mullany, en el día de su boda. No podían prever el futuro.

Cuando una pareja decide casarse, lo prepara todo con el mayor esmero e ilusión, la casa, los muebles, la ceremonia, el vestido de la novia y el novio, el ramo, el convite y, por encima de todo, el viaje de novios. Es el mayor regalo que se ofrecen a sí mismos antes de volver a las tareas diarias.
Esos pasos siguieron Catherine y Benjamin Mullany, dos jóvenes ingleses, él fisioterapeuta, ella pediatra; ambos decidieron pasar su luna de miel en la isla de Antigua,(llamada así por Colón en honor de una iglesia de Sevilla que lleva ese nombre), en el hotel Coco' s un hotel de gran lujo para los que quieren" escapar al paraíso", según dicen en la publicidad. El hotel está situado en una de esas playas de arena blanca y aguas turquesas del Caribe; esta isla de habla inglesa es un lugar elegido a menudo por las parejas inglesas para pasar su luna de miel.
Catherine y Benjamin pasaron allí dos semanas maravillosas de amor y lujo, pero la última noche de su estancia en la isla, la muerte se cruzó en su camino. Unos intrusos entraron en el chalet que ocupaban dentro del complejo hotelero, presumiblemente a robar. Catherine recibió un tiro en la cabeza y falleció en el acto. Benjamin, con el cráneo destrozado de otro balazo, murió pocos días más tarde en el hospital donde ambos trabajaban y al que fue repatriado de urgencia por sus padres.
Los amigos y parientes que hace tres semanas les acompañaron el día feliz de su boda, deben decirles adiós ahora, el paraíso no era tal y los sueños se rompieron para siempre. Quizás los enamorados deban empezar a pensar en sitios más tranquilos para su viaje de novios porque con la costumbre de EEUU y los países europeos de devolver a su país a los que delinquen, al final en el Caribe acabará habiendo más delincuentes y tráfico de drogas que en ninguna otra parte.

1 comentario:

MARISOL dijo...

Que pena.


Un saludo