domingo, 18 de mayo de 2008

LOS CIRUJANOS INCAS

CHICHEN ITZÁ

LA ADOLESCENTE INCA

EL RESPETO Y CUIDADO A SUS DIFUNTOS

LAS CONSTRUCCIONES INCLEÍBLES ENTRE SELVA Y MONTAÑAS


CRÁNEO TREPANADO


Los Incas tuvieron unos conocimientos asombrosos de astronomía y construcción, pero ahora sabemos que además sus conocimientos quirúrgicos eran también increíbles, operaban cráneos y amputaban brazos y piernas, en un tiempo en que no existían ni anestesia ni antibióticos contra las infecciones. La Chicha y la coca eran sus agentes anestesiantes, y realizaban sus operaciones con instrumentos como escalpelos y cuchillos de bronce y cobre. También poseían un gran conocimiento sobre la curación de enfermedades a través de las plantas, incluidas las enfermedades psíquicas.
Como constructores, sus casas tienen una simetría maravillosa y muchas se hallan construidas a una altura que parece imposible. Cada piedra encajada al milímetro con otra, sin argamasa, y han durado hasta el día de hoy. Poseían acueductos y canales de gran perfección, construían túneles, eran en fin, perfectos ingenieros.
Los Incas trataban con sumo respeto a sus muertos porque creían que al morir entraban de algún modo en un tipo de existencia diferente, pero no desaparecían para siempre, simplemente accedían a otra forma de vida, por eso los momificaban y trataban con respeto, adornándolos con joyas valiosas.
Las últimas investigaciones, hablan de un 90% de éxito en las operaciones más complejas que realizaban, como las de trepanación de cráneos y con niveles de infección muy bajos.
El equipo de Velerie Andrushko, de la Universidad de Conecticut ha analizado 411 cráneos procedentes de 11 yacimientos diferentes del país; de ellos 66 tenían practicados agujeros perfectos a través del hueso, que indican la trepanación. Hoy en día se sigue realizando esta operación en todo el mundo para tratar coágulos sanguíneos o aneurismas y se conoce como craneotomía.
Probablemente muchas de las operaciones se realizaron para remediar lesiones de guerra, porque la mayoría eran personas jóvenes. Entre los antisepticos naturales que usaban estaban los saporinos, compuestos vegetales que también reducen el colesterol.
Estamos tan orgullosos de nuestros adelantos que muchas veces olvidamos que aquellos que nos precedieron hace muchos siglos hicieron cosas de gran valor con instrumentos muy inferiores a los actuales. Y tenían razón al pensar que entraban en otra forma de vida, puesto que su memoria pervive aún entre nosotros.

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